1919 - Tratado elemental de Numismática Imperial Romana - (1ª Ed.) - José del Hierro
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TRATADO ELEMENTAL DE NUMISMÁTICA IMPERIAL ROMANA
con un método para la clasificación y valoración de las monedas pertenecientes a esta serie. Contiene más de 600 leyendas y 190 reproducciones intercaladas en el texto, por José del Hierro, vicepresidente de la sociedad hispano-portuguesa de numismática.
Autor: José del Hierro
Edición: Primera
Año: 1919
Tamaño: 21cm x 15cm
Páginas: 359 Páginas
Tirada: -
Encuadernación: Rústica con tapas duras.
Idioma: Castellano
Estado: Algo suelta la encuadernación. El interior está bien
Prefacio:
La numismática, dice M. Sabatier, no se puede negar que es una verdadera pasión; pero una pasión noble, agradable y útil por sus efectos, puesto que predispone nuestros espíritu al trabajo y al estudio y depura el sentimiento y el gusto, alejando el aburrimiento, que es el peor enemigo del género humano.
Aceptando la definición del gran maestro, diré que, llevado por esa pasión, desde muy joven me dediqué con más asiduidad y afán que conocmientos, a recoger y tratar de coleccionar monedas antiguas de cualquier serie que ellas fuesen, pero dando siempre mi preferencia a las imperiales romanas.
Esta serie, a pesar de mi falta de preparación, me seducía; hallaba en ella el medio de poseer los retratos de los emperadores romanos y sus familias; de los Césares, formando una serie iconográfica admirable, no sólo desde el punto de vista histórico y arqueológico común a todas las series clásicas, sino del artístico, sobre todo durante el Alto Imperio.
Los reversos, con su inmensa variedad, me daban a conocer los hechos más notables de la civilización romana; los acontecimientos más importantes. En lo religioso, sus dioses, sus sacrificios; en lo militar, sus triunfos, sus conquistas; en lo civil, sus fundaciones, sus edificaciones, toda la vida, en fin, del Imperio romano; y ello me recreaba, me interesaba, me hacía vivir otra época.
Sólo necesitaba un tratado que me sirviera como guía; pero como no existía ninguno publicado en español, hube de contentarme con los informes que la amabilidad de personas competentes me suministraba, en espera de poder adquirir más tarde las grandes obras extranjeras de numismática, raras siempre y de precios elevados.
Más de treinta años han transcurrido desde entonces; durante ellos me he convencido plenamente de que la falta de un tratado sobre numismática imperial romana no solamente ha impedido el incremento de una afición tan culta, sino que ha desalentado y desalienta a muchos aficionados en sus principios. ¿Qué hacer? ¿Debo dejar mi serie numismática preferida sin un tratado, o debo escribirlo yo? En verdad, no sé qué será lo peor; pero ... me viene al pensamiento aquello de "entre dos males, el menor", y en este caso, el menor tal vez sea escribirlo y publicarlo, porque, aun cuando no cumpla por entero el fin que con él me propongo, será para mí un gran triunfo, si sirve al menos de estímulo para que otro realice con más títulos, y mayor competencia, lo que habré pretendido con mejor intención que ingenio.
Información adicional
| tipo de libro | Libro histórico |
|---|
DESCRIPCIÓN
TRATADO ELEMENTAL DE NUMISMÁTICA IMPERIAL ROMANA
con un método para la clasificación y valoración de las monedas pertenecientes a esta serie. Contiene más de 600 leyendas y 190 reproducciones intercaladas en el texto, por José del Hierro, vicepresidente de la sociedad hispano-portuguesa de numismática.
Autor: José del Hierro
Edición: Primera
Año: 1919
Tamaño: 21cm x 15cm
Páginas: 359 Páginas
Tirada: -
Encuadernación: Rústica con tapas duras.
Idioma: Castellano
Estado: Algo suelta la encuadernación. El interior está bien
Prefacio:
La numismática, dice M. Sabatier, no se puede negar que es una verdadera pasión; pero una pasión noble, agradable y útil por sus efectos, puesto que predispone nuestros espíritu al trabajo y al estudio y depura el sentimiento y el gusto, alejando el aburrimiento, que es el peor enemigo del género humano.
Aceptando la definición del gran maestro, diré que, llevado por esa pasión, desde muy joven me dediqué con más asiduidad y afán que conocmientos, a recoger y tratar de coleccionar monedas antiguas de cualquier serie que ellas fuesen, pero dando siempre mi preferencia a las imperiales romanas.
Esta serie, a pesar de mi falta de preparación, me seducía; hallaba en ella el medio de poseer los retratos de los emperadores romanos y sus familias; de los Césares, formando una serie iconográfica admirable, no sólo desde el punto de vista histórico y arqueológico común a todas las series clásicas, sino del artístico, sobre todo durante el Alto Imperio.
Los reversos, con su inmensa variedad, me daban a conocer los hechos más notables de la civilización romana; los acontecimientos más importantes. En lo religioso, sus dioses, sus sacrificios; en lo militar, sus triunfos, sus conquistas; en lo civil, sus fundaciones, sus edificaciones, toda la vida, en fin, del Imperio romano; y ello me recreaba, me interesaba, me hacía vivir otra época.
Sólo necesitaba un tratado que me sirviera como guía; pero como no existía ninguno publicado en español, hube de contentarme con los informes que la amabilidad de personas competentes me suministraba, en espera de poder adquirir más tarde las grandes obras extranjeras de numismática, raras siempre y de precios elevados.
Más de treinta años han transcurrido desde entonces; durante ellos me he convencido plenamente de que la falta de un tratado sobre numismática imperial romana no solamente ha impedido el incremento de una afición tan culta, sino que ha desalentado y desalienta a muchos aficionados en sus principios. ¿Qué hacer? ¿Debo dejar mi serie numismática preferida sin un tratado, o debo escribirlo yo? En verdad, no sé qué será lo peor; pero ... me viene al pensamiento aquello de "entre dos males, el menor", y en este caso, el menor tal vez sea escribirlo y publicarlo, porque, aun cuando no cumpla por entero el fin que con él me propongo, será para mí un gran triunfo, si sirve al menos de estímulo para que otro realice con más títulos, y mayor competencia, lo que habré pretendido con mejor intención que ingenio.
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