Esta moneda conmemorativa del centenario del nacimiento de José Saramago fue diseñada por el artista Carlos Nogueira. En el anverso, hay una evocación del cielo, a veces despejado, a veces turbulento, en una metáfora relacionada con el firmamento que nos une a todos. Al revés tenemos la tierra, elemento fundamental del trabajo de Saramaguiana: la tierra que pisamos, que nos da sustento y a la que regresaremos. Entre estas dos realidades, la cósmica y la terrena, como bien sabía y describió el escritor, siempre está el hombre.
La moneda se entrega en cápsula, con certificado, estuche y cartela exterior de cartón.