| Denominación | 25 Pesetas |
|---|---|
| País emisor | España |
| Año | 1957 *58 |
| Periodo | Franco |
| Ceca | Madrid |
| Ensayador | – |
| Graduación | SC |
| Diámetro | 26,50 mm |
| Peso | 8,54 gr |
| Metal | CuNi |
| Canto | Estriado |
| Rareza | Escasa así |
| Referencia | KM#787 |
| Certificado Autenticidad | La Dobla |
| Denominación | 25 Pesetas |
|---|---|
| País emisor | España |
| Año | 1957 *58 |
| Periodo | Franco |
| Ceca | Madrid |
| Ensayador | – |
| Graduación | SC |
| Diámetro | 26,50 mm |
| Peso | 8,54 gr |
| Metal | CuNi |
| Canto | Estriado |
| Rareza | Escasa así |
| Referencia | KM#787 |
| Certificado Autenticidad | La Dobla |
Anverso: Representación del busto desnudo de Franco mirando a derecha.
Leyenda Anverso: FRANCISCO FRANCO CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA G. DE DIOS · 1957 ·
Reverso: Representación del escudo del reino con águila de fondo en diagonal con lema en el pico; valor y denominación arriba a la derecha.
Leyenda Reverso: 25 PESETAS
Veinticinco pesetas de cuproníquel acuñadas en Madrid en 1958, durante el régimen de Francisco Franco (1939-1975), aunque presentan la fecha de 1957 en el anverso. Esta emisión pertenece al numerario español de mediados del siglo XX y está fabricada en una aleación de cobre y níquel, con un peso oficial de 8,50 gramos y un diámetro de 26,50 milímetros. El anverso presenta el busto de Francisco Franco mirando hacia la derecha, basado en el retrato realizado por el escultor Mariano Benlliure y adaptado al grabado monetario por Manuel Marín Jimeno, acompañado por la leyenda «FRANCISCO FRANCO CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA G. DE DIOS» y el año 1957. El reverso muestra el escudo del Estado español con el águila de San Juan, las columnas de Hércules, el yugo y las flechas, acompañado por el valor facial «25 PTAS» y la estrella con la fecha *58. El canto incorpora la inscripción en relieve «UNA GRANDE LIBRE».
El año 1958 se sitúa en una etapa de importantes transformaciones económicas en España, cuando el país comenzaba a abandonar progresivamente las políticas de autarquía que habían caracterizado las primeras décadas del franquismo. La creciente necesidad de modernizar la economía y mejorar las relaciones comerciales internacionales impulsó una serie de reformas que culminarían con el Plan de Estabilización de 1959, considerado el punto de partida del desarrollo económico de la década de 1960. La Casa de la Moneda de Madrid introdujo una nueva serie de monedas de veinticinco pesetas, que mantenía la fecha de 1957 en el anverso y reflejaba el año efectivo de acuñación mediante una pequeña estrella en el reverso. La emisión con estrella *58 constituye el primer año de esta serie monetaria y alcanzó una tirada de 8.635.000 ejemplares, según el catálogo Numista, inferior a la de numerosas emisiones posteriores.
Conservado en calidad SC (Sin Circular), el ejemplar presenta un estado de conservación especialmente destacado, sin desgaste atribuible a la circulación y con buena definición de sus relieves originales. Esta calidad resulta particularmente apreciada en las monedas de cuproníquel destinadas al uso cotidiano, debido a las marcas y rozaduras que suelen adquirir durante su circulación y manipulación. Se trata de una pieza especialmente atractiva por su elevada conservación, su fecha en estrella *58 y su condición de primer año de emisión de las veinticinco pesetas de 1957. Su módulo, su característica iconografía y su vinculación con los primeros momentos de la transformación económica española la convierten en un interesante testimonio de la circulación monetaria de mediados del siglo XX.
| Periodo | 1936-1975 Estado Español |
|---|---|
| Ceca | Madrid |
| Denominación | 25 Pesetas |
| Metal | CuproNiquel |
Veinticinco pesetas de cuproníquel acuñadas en Madrid en 1958, durante el régimen de Francisco Franco (1939-1975), aunque presentan la fecha de 1957 en el anverso. Esta emisión pertenece al numerario español de mediados del siglo XX y está fabricada en una aleación de cobre y níquel, con un peso oficial de 8,50 gramos y un diámetro de 26,50 milímetros. El anverso presenta el busto de Francisco Franco mirando hacia la derecha, basado en el retrato realizado por el escultor Mariano Benlliure y adaptado al grabado monetario por Manuel Marín Jimeno, acompañado por la leyenda «FRANCISCO FRANCO CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA G. DE DIOS» y el año 1957. El reverso muestra el escudo del Estado español con el águila de San Juan, las columnas de Hércules, el yugo y las flechas, acompañado por el valor facial «25 PTAS» y la estrella con la fecha *58. El canto incorpora la inscripción en relieve «UNA GRANDE LIBRE».
El año 1958 se sitúa en una etapa de importantes transformaciones económicas en España, cuando el país comenzaba a abandonar progresivamente las políticas de autarquía que habían caracterizado las primeras décadas del franquismo. La creciente necesidad de modernizar la economía y mejorar las relaciones comerciales internacionales impulsó una serie de reformas que culminarían con el Plan de Estabilización de 1959, considerado el punto de partida del desarrollo económico de la década de 1960. La Casa de la Moneda de Madrid introdujo una nueva serie de monedas de veinticinco pesetas, que mantenía la fecha de 1957 en el anverso y reflejaba el año efectivo de acuñación mediante una pequeña estrella en el reverso. La emisión con estrella *58 constituye el primer año de esta serie monetaria y alcanzó una tirada de 8.635.000 ejemplares, según el catálogo Numista, inferior a la de numerosas emisiones posteriores.
Conservado en calidad SC (Sin Circular), el ejemplar presenta un estado de conservación especialmente destacado, sin desgaste atribuible a la circulación y con buena definición de sus relieves originales. Esta calidad resulta particularmente apreciada en las monedas de cuproníquel destinadas al uso cotidiano, debido a las marcas y rozaduras que suelen adquirir durante su circulación y manipulación. Se trata de una pieza especialmente atractiva por su elevada conservación, su fecha en estrella *58 y su condición de primer año de emisión de las veinticinco pesetas de 1957. Su módulo, su característica iconografía y su vinculación con los primeros momentos de la transformación económica española la convierten en un interesante testimonio de la circulación monetaria de mediados del siglo XX.
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